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La vida es Buena

Cuento Interlatente de Gabriel Lozada

 

La mañana parece muy tranquila, es mi día de descanso en el trabajo. Tengo una botella de refresco y unos hotdogs para desayunar; estoy sentado en el sillón de la sala y veo la televisión, mientras escucho a mi esposa y a mi hija jugar en nuestra habitación. Escucho la risa y la linda voz de mi hija y automáticamente me genera una sensación de tranquilidad. Mi esposa es muy cariñosa conmigo, y me despertó con un beso, no es un día estresante, no hay nada de qué me deba preocupar, sólo descanso, la vida es buena.

Sigo viendo la televisión hasta que noto un movimiento raro al lado de ésta, la lámpara que siempre ha estado al lado del mueble de la tele empieza a parpadear, como si desapareciera y apareciera. Me quedo tan perplejo que lo primero que hago es apagar la televisión y permanezco viendo la lámpara, la cual sigue parpadeando. Lentamente, mi miedo y desconcierto empieza a aumentar. ¿Cómo es posible que pase eso? ¿Será que soy yo porque no dormí bien y estoy imaginando cosas? ¿Por cuánto tiempo la lámpara permanecerá así?

Siento que las preguntas que me hago sólo me harán perder el tiempo, por lo que me levanto del sillón y, poco a poco, me empiezo a acercar a la lámpara, la cual sigue parpadeando.

Siento que me he estado desplazando un kilómetro, aunque sólamente he andado unos pasos. El miedo me ha causado una distorsión en la perspectiva, pero, tras haber llegado a la lámpara, ésta deja de parpadear, se queda quieta por un buen tiempo, el suficiente como para que mi nivel de miedo baje. Voy acercando mi mano a la lámpara para tocarla cuando, de repente, desaparece.

El miedo hace que suelte un leve grito de sorpresa y me tropiece, hago el ruido suficiente como para que mi esposa me pregunte si estoy bien. Respondo que sí porque no quiero que se asuste, o en dado caso que piense que estoy loco, aunque debo de estar loco sinceramente, porque la lámpara desapareció luego de parpadear. Me preparo para volver otra vez a la cama y tratar de descansar un poco. Entonces, cuando me preparo para ir al pasillo que conecta a mi habitación veo el reloj que está pegado en una de las paredes de la casa y comienza a parpadear.

Inmediatamente me detengo y le presto toda la atención del mundo al reloj. Me quedo perplejo ante la situación, trato de acercarme a él y, cuando hago el intento de tocarlo, desaparece. Ya no caben dudas, no soy yo, algo muy raro está pasando, las cosas parpadean y empiezan a desaparecer. El miedo y la frustración se elevan en mí, por lo que llamo a mi esposa de la manera más tranquila posible, para ver si ella sabe qué está pasando, por más raro que suene.

–¿Qué pasó amor? ¿Necesitas algo? – Mi esposa pregunta con un tono que de cierta manera me deja más tranquilo.

–Amor, algo muy raro está pasando, quiero que me escuches atentamente y por favor no pienses que estoy loco. Hace rato la lámpara que estaba al lado de la tele empezó a parpadear y cuando estaba por tocarla, desapareció; pero eso no es todo, también desapareció el reloj que estaba pegado a la pared, no soy creyente en los fantasmas, pero creo que es uno de esos casos en lo que tienes que ver para creer, de todas maneras, tenemos que fijarnos si hay algo más que desaparezca.

–Pero amor… nunca ha habido una lámpara al lado de la tele, y tampoco ha habido un reloj pegado a la pared.

La respuesta de mi esposa me deja desconcertado, pues estábamos juntos cuando compramos esas cosas. Además, llevan muchos años en nuestra casa como para que no se acuerde.

–¿Estás bien amor?¿Quieres un café para que puedas despertar bien? – sus preguntas mientras me pone una mano en mi hombro me hace sentir como un loco. Poco después, al ver detrás de ella, en la zona de la cocina noto que los cuchillos que usamos empiezan a parpadear, por lo que inmediatamente le digo a mi esposa que voltee; pero cuando lo hizo, los cuchillos desaparecieron. Le pregunto que si notó que los cuchillos desaparecieron, por lo que ella responde:

–Amor, hace dos días que no tenemos cuchillos, todo el juego se rompió, iba a comprar uno nuevo hoy, me estás asustando.

Me levanto del sillón automáticamente después de su respuesta y volteo a ver toda la sala detenidamente para ver qué cambios han pasado. El control remoto, una silla de la sala, la propia tele, incluso otro pequeño sillón que tenemos empiezan a parpadear y desaparecer, cuando volteo a ver a mi esposa, ella reacciona  de forma indiferente, por lo que el pánico empieza a apoderarse de mí.

–¿¡Por qué no puede ver lo que está pasando!? ¿¡POR QUÉ!?

Mi esposa se asusta y empieza a retroceder hasta nuestra habitación, le toma la mano a nuestra hija y se encierra en el baño.

Al encerrarse en el baño, más cosas empiezan a parpadear y desaparecer, poco a poco la casa comienza a verse más vacía. Todo esto no tiene sentido, incluso mi esposa me tiene miedo y se acaba de encerrar con nuestra hija. Corro y empiezo a tocar la puerta para tratar de convencerla para que salga, tengo miedo que esto les pase a ellas.

–Amor, por favor, tienes que creerme, las cosas están desapareciendo, tengo mucho miedo, ¿por qué no puedes verlo? Tenemos que salir de esta casa.

–Sólo estoy checando si hay algo raro en el baño, nuestra hija se asustó con todo lo que dijiste, la estoy relajando. Por favor trata de calmarte para que salga y podamos platicar.

Las cosas siguen desapareciendo, pero no importa qué trate de hacer, mi esposa no puede notar qué está pasando, el miedo sigue en mí, pero, trato de calmarme para que mi esposa pueda salir. Tras un tiempo, logro hacer caso omiso a las cosas que desaparecen y convenzo a mi esposa para que salga con nuestra hija.

Mi hija corre a abrazarme a pesar de que la asusté, le devuelvo el abrazo y le pregunto si no hay algo que esté fuera de lugar, ella voltea a ver toda la sala y responde que no. Me quedo sorprendido al notar que sólo yo sé lo que está pasando; pero mi esposa me habla.

–Ya sé qué es lo que está pasando… entonces es por esto que las cosas desaparecen–.

Trato de hablar pero me sorprende la templanza que tiene, el rostro que tiene denota cierta indiferencia y lástima, no tengo tiempo de preguntarle algo, porque inmediatamente noto que mi propia hija empieza a parpadear. Mi esposa no lo nota, por lo que empiezo a gritar que hay que hacer algo, pero ella no mueve un solo dedo.

Mi hija pregunta si está todo bien, le abrazo y cuando le voy a responder que todo está bien, desaparece. Empiezo a gritar y llorar, mi hija acaba de desaparecer y al parecer a mi esposa no le importa, sigue con su actitud de indiferencia y lástima así que le grito qué es lo que le pasa, le exijo que reaccione y haga algo, no es posible que sólo yo me de cuenta que mi hija ya no esté. 


De repente, mi esposa me pregunta: 

– ¿Notas algo más que esté desapareciendo?

Aguanto la rabia que siento y empiezo a buscar, no noto otra cosa que haya cambiado. Por casualidad reviso debajo de mí y noto cómo mi mano está parpadeando, por lo que me vuelvo a tropezar y me quedo tirado en el suelo, antes de que pueda hacer algo mi esposa dice:

– Ya sé por qué todo desaparece, nada de esto es real, es un sueño, ya he tenido este sueño antes. Lamento decirlo pero tú no eres real, aunque, has sido el único que notó qué está pasando, es hora de despertar, pero te prometo que no te olvidaré, te juro que en este sueño sí sentí amor hacia tí.

Me da un beso y se va a nuestra recámara, apenas puedo procesar lo que me dijo, ¿soy un sueño? ¿No soy real? ¿Mi esposa es real y yo no? Trato de levantarme e ir por ella pero no puedo, mis fuerzas se están yendo. ¿Todo fue falso? No, tengo una vida, tengo una esposa y una hija, las amo y ellas me aman, probablemente estoy en una pesadilla, todo está bien, todo está bien, la vida es buena. Sólo tengo que relajarme y me despertaré, justo como dijo ella, ya es hora de despertar, no hay nada de qué preocuparse, todo estará bien…todo estará…



 
Gabriel Lozada González

Futuro graduado de la carrera de filosofía en la Facultad de Filosofía y letras de la UNAM, amante de la literatura y música desde su adolescencia, esperando darse a conocer en ambos mundos, aficionado a la ciencia ficción, ficción histórica y mangas, dará lo mejor en cada escrito que tenga pensado publicar.


 

Interlatencias Revista

julio 2024


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